Proyecto · apertura de local
Restaurante La Cattedrale
- ubicación
- Murcia
- año
- 2021
- tipo
- apertura de local
- superficie
- 290 m²

el lugar
El restaurante La Cattedrale ocupa un local de dos plantas y 290 m² en la calle Frenería, en Murcia, en un enclave privilegiado: frente a la Catedral, el Palacio Episcopal y el Ayuntamiento. Donde antes estuvo la pizzería Imperial, el proyecto plantea un espacio nuevo que mira de frente a la ciudad y que, a la vez, sabe recogerse sobre sí mismo.
la caja de vidrio
El local era, en esencia, una caja de vidrio. Su gran virtud, la luz y las vistas, era también su mayor problema: el sonido rebotaba en todas las superficies y hacía imposible un confort acústico mínimo. Resolverlo fue uno de los retos principales del proyecto, y condicionó buena parte de las decisiones de diseño.
el silencio que no se ve
La respuesta no fue cerrar el espacio, sino templarlo. En la planta baja, los frentes de las barras se revisten de paneles acústicos. En la planta primera, son los muros los que incorporan los paneles. A ello se suman manteles de mayor gramaje y sillas tapizadas en tela.
El resultado es un silencio que no se ve, pero se percibe: un ambiente en el que la conversación vuelve a ser posible y que, sin perder la luz ni la ciudad, ofrece el confort que exige un restaurante.


la vegetación como hilo
La vegetación es el elemento que vertebra el proyecto. Recorre las dos plantas y les da unidad: cubre muros completos en la planta superior y acompaña los recorridos. No se trata como un adorno, sino como un material más, capaz de dar personalidad al espacio y de suavizar la geometría de la arquitectura. Comer aquí es, de algún modo, comer en un jardín frente a la Catedral.


el árbol
En el centro del local, un pilar revestido de madera se abre en lo alto y sostiene una copa vegetal que se derrama hacia el vacío de la doble altura. Es el árbol del restaurante: la pieza que une las dos plantas, acompaña a la escalera y da sentido al recorrido entre ambas. Desde la entreplanta, tras los antepechos de vidrio, el comensal se asoma a la sala como quien mira desde una terraza.

la barra
La barra se entiende como una pequeña arquitectura dentro de la arquitectura. Sobre ella flota un volumen negro, perfilado por líneas de luz cálida, del que cuelgan las copas como una lámpara de cristal. La malla metálica y la luz lineal dibujan la geometría del techo y conducen la mirada hasta el fondo del local, donde la cocina queda a la vista.


materia
La paleta combina la calidez de la madera en espiga del pavimento con el negro de techos y estructuras, el mostaza de los bancos capitoné, el gris de las tapicerías y el verde, siempre presente, de la vegetación y de la vajilla. Cada planta tiene su propio carácter, más luminoso abajo y más recogido arriba, pero ambas comparten una misma idea: un espacio cálido, sereno y elegante, a la altura del lugar que lo rodea.
